11 de marzo de 2010

Back again

Odio a la gente que tiene disiplina para escribir. Gente que puede alimentar sus blogs día a día, semana a semana. Algunos ponen cosas de sus vidas personales, que a mi en concreto me valen madres; otros escriben esa serie de cosas que les gustan o han gustado, interesado y más. Llevan cámaras o toman fotos con su celular sobre las cosas que les impresionan. Hablan de las películas ven y los libros que leen. Aman compartir, quizá porque se sienten centro del universo, o porque creen que las cosas que le acontecen son interesantes.

Yo no sé si sea por mi baja autoestima, pero rara vez me sucede que vea algo, le tome una foto y lo comparta en este blog que ha sido un rotundo fracaso.  Primero porque no tengo cámara y mi celular es de bajo presupuesto. Y segundo porque a veces observo poco. Yo creo que es porque no tengo cámara.

Una historia repetida
En 2007 (y ya iba muy tarde) yo quería un blog, porque era la moda y porque supuestamente a mi me gusta escribir y quería dedicarme a ello. Todos mis conocidos "intelectuales" habían encontrado un gran nombre para su bitácora y yo necesitaba uno adecuado. Ese mismo día mi novio se compra un fotómetro y yo le pongo a mi blog así. Una riduculez porque en mi vida sólo he tomado las fotos de quien solicita que le tome una foto con sus amigos. Ya les dije que no tengo cámara.

Yo escribía cosas, y me setía importante porque tenía un espacio en el que supuestamente podían entrar millones de personas y conocerme. El asunto es que yo quería un blog, pero no sabía de qué escribir, ni nada (todavía no sé de qué escribir ni nada). Nunca hubo un tema que me apasionara y mis cuestiones personales me parecían absolutamente triviales.

El blog: un rotundo fracaso. Todas mis entradas me parecían naives, absurdas, snobs y un largo etcétera. Mi falta de pasión por un tema en específico me hizo sentir posmoderna. Pero no como aquellos que escriben sobre la posmodernidad, o aquellos filósofos que critican a la modernidad. Ellos tienen un interés, aunque sea  de decirnos, o dogmatizarnos, de que la vida no vale nada. Es como recomendar el suicidio, si al día siguiente sigues vivo, tu consejo no sirvió para nada.

Después de darme cuenta del rotundo fracaso que implicaba esta bitácora cambie de nombres, imágenes, plantillas, y nada, nada me hacía regresar y escribir (que era lo que supuestamente quería hacer). La  realidad es que yo no quería escribir, solo quería lisonjas. Pero después, llegaron mis lectores más exigentes, quienes pensaban que, los poemas que me gustaban de Mario Benedetti eran patéticos (algunos sí que lo son, pero otros me siguen gustando). Y ahora estoy aquí, escrbiendo como si tuviera un lector. Pero ya carece de todo interés.

El secreto de la web
Mi novio dice que la el secreto del éxito en internet es la constancia. El más seguido en Twitter será quien actualice minuto a minuto, como el universal (obviamente no actualizo mi twitter, pero lo hice). El blog más famoso será el que tenga contenidos nuevos: fotos, videos y actualizaciones sobre la farándula (por poner un ejemplo).

Y volver, volver, vooooolver
Buscando un contenido en Google me encontré con el blog de una persona de la universidad, cuando sacamos nuestros blogs comentábamos y esas cosas. Y como estaba actualizado me dieron ganas de escribir aquí la sensación de envidia que me causó su constancia. Escribo por envidiosa, no porque realmente quiera escribir, ya quedó absolutamente claro que eso pasó a la historia.

Pero para seguir con mis tradiciosnes, decidí cambiar a la primera plantilla que elegí (aunque en el negro no se pueda leer con tanta claridad). Y adiós nombres y títulos de revistas. Aunque sea un fracaso este es mi blog y por eso, ahora , lleva mi nombre.

Quizá en la siguiente entrada que haga cambie de platilla, porque será como en 10 mesos.

XoXo

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