En las últimas semanas la vida, o yo misma, se ha encargado de quitarme cosas... materiales. En unos días todo por lo que luché durante un tiempo, se esfumó.
Alguna vez, alguien me contó que unos monjes orientales (no recuerdo cuáles) cada 20 años destruyen su templo y lo vuelven a construir de cero, al lado del anterior. Es una manera de vivir lo que se acaba, de hacernos humildes.
Pero nosotros, o yo, queremos que las cosas duren para siempre. Y duele cuando se pierde algo por lo que se ha luchado tanto.
Todo empezó con un accidente bastante fuerte, quizá tengan razón los que opinan que por suerte no me pasó nada más... y tal vez es verdad que eso es lo más importante. Pero, poco a poco y conforme pasaron los días perdí el coche, mi ipod, mi celular y ahora mi computadora nueva.
Y aunque sean cosas materiales, mi dolor es legítimo, simplemente por lo que significan.
Pretendo vivirlo como un renacer, como un volver a empezar. Es naive, lo sé. Pero la humildad siempre nos hace bien al alma.
Ayer lo tuve todo y hoy lo perdí, como algún día se me irá la vida de las manos.
Salud!!
19 de noviembre de 2009
Si se pierde algo... ojalá se gane otra cosa
Publicadas por
Isabel Ibáñez de la Calle
a la/s
11:48 AM
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

3 comentarios:
No todo está perdido, mientras estemos juntos todo se puede recuperar. Y lo recuperaremos.
Lo importante es saberse levantar y empezar de nuevo, pero con una nueva perspectiva de todo. Ánimo!!!
Hola Isabel. Soy Victor, el loco de la motaña dirían Los Beatles, qué bueno que no te enojaste demasiado por mandarte un correo sin tu consentimiento pero sobre todo gracias por leer el blog.
Echando un ojo al tuyo veo que sabes bastante de literatura, ojalá platiquemos por aquí ya que es un tema que se ve que dominas y yo quiero aprender.
un saludo.
Publicar un comentario